julio 03, 2012

Después de la tormenta viene… ¿la cavilación?







La búsqueda de la felicidad es una receta para la insatisfacción con la vida. Vivimos una era en que todo , incluso la calidad de las relaciones sociales, parecen depender del modelo de auto que conducimos, del tamaño de nuestra casa , la marca de cereal que desayunamos o la compañía de la telefonía celular a la que estamos suscritos. La búsqueda de satisfacciones inmediatas es una receta para nuestra falta de propósito, realización y valores.

David Crosbie, presidente ejecutivo del consejo de salud mental de Australia






Tengo una tendencia obsesiva a defender las causas perdidas, lo que me ha permitido –supongo yo- elevar mis niveles de resistencia a la frustración. Si bien es cierto la mayoría de mis paisanos comparten esta característica genética –no se entendería de otra manera-  misma que nos ha permitido sobrevivir todos estos años de; pillaje, corrupción, injusticia, impunidad y desvergüenza.

Acabamos de pasar por un… ¿proceso? o como quiera que se llame, eso que vivimos el domingo pasado y que los medios de información se llenan la boca en catalogar: “Fiesta de la Democracia”, pretendo escribir esto ya un poco mas restaurado, de los álgidos debates y demás muninas discursivas, tanto de los “líderes de opinión” como de los vecinos y demás ciudadanos de a pie, que habita y cohabitan conmigo en esta quijotesca Cd. de México.
Pero empecemos por el principio, aunque el grave problema de hacer esto -al menos en mi caso- es que le rasco y le rasco y siempre acabo miles de años atrás. Efectivamente todo indica que fueron los griegos, quienes inventaron ese “jueguito” que algunos malandrines descubrieron y lo convirtieron en una de sus más  “virtuosas” herramientas; me refiero a la Democracia. Que según la Wikipedia “es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales”

Incluso estampan un mapamundi que titulan “índices de democracia” lo colorean y le ponen calificación, México sale con mejores notas que en las evaluaciones de la prueba PISA de la OCDE.  La Wikipedia -The Economist- nos coloca un categórico 6.5


El invento griego permanecería enterrado por muchos, muchos años. Es más, antes de 1776 en el mundo solo había imperios, reinos y señoríos. 

Pero con el resurgimiento de la Democracia se apareja el libre mercado, la propiedad privada y lo que después conoceremos como, la iniciativa privada, misma que palmo a palmo ira radicalizando el mercado hasta lograr despojar al Estado de su autonomía en las decisiones económicas, y así establecer el “mercado absoluto” patente siniestra del Neoliberalismo.

Este sistema depredador, genera el criterio de que solo el “libre mercado” tiene la virtud de redistribuir los recursos. Induciendo impúdicamente a la sociedad, a una cultura de consumismo, donde se enaltece la ambición de comprar, poseer y acumular, y se sustituye el bien común por el éxito personal.

Coincidentemente el Bien Común, también sería un asunto altamente debatido en la antigua Grecia. El mismísimo Platón desde la trinchera de su heterónimo Sócrates argumentaba:

El conocimiento del bien y de sus exigencias es la verdad que hace posible los actos buenos,…. y como nadie, salvo un demente, desea su propio mal, quien hace el mal a un particular o a la ciudad, no sabe lo que hace. La causa del mal es la ignorancia. Conocido el bien no cabe sino practicarlo. Debemos concluir que el conocimiento nos libera del mal y que el sabio tiende hacia eso.

O en su famosísima “Republica” –creo-:

La primera verdad difícil de conocer, es en efecto, que el autentico arte político no debe preocuparse del bien privado, sino del bien común, pues el bien común estrecha los vínculos ciudadanos, mientras que el bien privado los disuelve, y que tanto el bien particular como el bien común salen ganando si este segundo está sólidamente garantizado con preferencia del otro.

Si bien se oye bastante chido, cientos de años después vendría el irreverente Carlos Marx a modificar los argumentos, sintetizando que no pueden ser los mismos intereses los del amo a los del esclavo, los del feudal a los del ciervo, los del patrón a los del trabajador, arrojando por tierra la amorosa disertación platónica, en el entendido que el llamado Bien Común es una estrategia de quienes ostentan el poder, con el fin de gobernar en busca de sus intereses, haciéndonos creer que buscan el de todos.

En especial a mi me queda claro que el interés del banquero, no es el mismo que el mío, es mas resulta evidente que son contrarios, es así como el Estado al establecer políticas que benefician a la Banca, solo está debilitándose a sí mismo. La retorica Neoliberal; de que si les va bien a los poderosos, también nos irá bien a los demás es una falacia, que aparte de ser insostenible es groseramente injusta.


Pero volvamos a lo acontecido el domingo pasado, tal como lo había apuntado en mi entrada anterior; de los cuatro candidatos, solo una de las opciones me parecía digna de jugar en esta feria llamada Democracia. Tengo razones para pensar que por lo menos se hubiera podido desacelerar está loca carrera al despeñadero -nunca mejor dicho- López Obrador era el único candidato que abiertamente había externado su oposición al sistema Neoliberal.

Hace seis años, quedó a medio punto porcentual, ahora la distancia es de seis o siete punto. Sin embargo me gustaría externar mis apreciaciones poniendo especial cuidado para no caer en excesos conspiratorios.

Los poderes fácticos volvieron a ganar, porque tienen una técnica impecable, aunada a una  depurada habilidad popularmente conocida como: “mapachería electoral”.

Recuerdo que en mi adolescencia leí un cuento, que desafortunadamente olvidé el titulo y autor; pero que básicamente trataba de que en un pueblo de pescadores, existía la curiosa tradición de que sí dos hombre se disputaban el amor de una mujer, se tenían que enfrascar en una pelea con características muy especiales; Los habitantes tenían una choza construida exprofeso, donde ingresaban los dos contrincantes cada uno con su respectivo puñal, se cubría la habitación por fuera con ramas de palma con la intención de generar completa oscuridad dentro del cuarto, y para asegurar que solo uno de los  competidores saliera vivo, se introducía una venenosa víbora de cascabel.

El joven y enamorado protagonista –quien era, a quien verdaderamente amaba la muchacha- había sido retado por un marinero, desfachatado,  maduro y marrullero, que tenía el record de más victorias en la choza mortal. El joven tenía como asesor al más viejo de la aldea, quien le orientaba y le reiteraba que el marinero gandul seguramente tenía una técnica harto eficaz, ya que no podría ser solo habilidad y suerte tantas victorias.
Y efectivamente al iniciar la temible batalla, el joven descubrió con horror el truco de su adversario; resulta que dentro del mango del puñal escondía una diminuta lámpara de baterías, lo que le daba una desleal y abusiva ventaja.

Al final el viejo del pueblo tenía razón, el siniestro marinero poseía una técnica infalible…. Bueno hasta ese día, según recuerdo.
  

De similar manera los poderes fácticos tienen técnicas infalibles:

Encuestadores que desde meses atrás, reiteradamente señalan ventajas de más de 20 puntos porcentuales en sus encuestas amañadas, que sirven de poderosa estrategia para atraer o inhibir el voto ya sea a favor o en contra.



  


Pactan con siniestros líderes sindicales, negociando puestos contra votos corporativos.

Utilizan el infalible poder de los medios de comunicación, especialmente las televisoras aprovechando que el 85% de los mexicanos se informa por ese medio, así que utilizan los más sutiles –y frecuentemente más descarados- métodos de manipulación, logrando su perniciosos objetivo.




Y desde luego la más inmunda de las prácticas: la compra de votos, aprovechándose de la necesidad, la ignorancia y la evidente estupidez de los más pobres y no tan pobres.


Abarrotan tiendas Soriana, para canjear los votos del PRI


Difícil tarea la de desarticular estos perniciosos métodos mapacheros, que si bien son estrategias en diversos países, el mexicano es todo un paradigma por su contundencia y longevidad.

¿Que rumbo tomar? sí las reglas de juego están puestas para beneficiar a los de siempre, debemos intentar entonces construir nuevas reglas que beneficien a las mayorías por encima de esas despóticas minorías, antes de que se acreciente la ya de por si abismal distribución de la riqueza.

Durante todos estos años he discutido, observado y escuchado a buenos amigos, familiares, colegas, tertulianos y demás miembros de la sociedad, alzar la voz a favor de milenario invento ateniense, la mayoría de ellos con buenas y solidarias intenciones, pero invariablemente recuerdo lo dicho por el siempre elocuente José Saramago:


"Oigo muchas veces razonar a personas sinceras, y de buena fe comprobada, y a otras que tienen interés por simular esa apariencia de bondad, que, a pesar de ser una evidencia irrefutable la situación de catástrofe en que se encuentra la mayor parte del planeta, será precisamente en el marco de un sistema democrático general como más probabilidades tendremos de llegar a la consecución plena o al menos satisfactoria de los derechos humanos. Nada más cierto, con la condición de que el sistema de gobierno y de gestión de la sociedad al que actualmente llamamos democracia fuese efectivamente democrático. Y no lo es. Es verdad que podemos votar, es verdad que podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido, escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que de la relevancia numérica de tales representaciones y de las combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone, siempre resultará un Gobierno. Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acción democrática comienza y acaba ahí. 


¿Qué hacer? De la literatura a la ecología, de la guerra de las galaxias al efecto invernadero, del tratamiento de los residuos a las congestiones de tráfico, todo se discute en este mundo nuestro. Pero el sistema democrático, como si de un dato definitivamente adquirido se tratase, intocable por naturaleza hasta la consumación de los siglos, ése no se discute. Mas si no estoy equivocado, si no soy incapaz de sumar dos y dos, entonces, entre tantas otras discusiones necesarias o indispensables, urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia, sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social, sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna, sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí mismo. Y así estamos viviendo"





Si bien para Sócrates, el daimónion era una especie de voz interior, semejante al juicio de su conciencia. Para mi, Don José de Sousa Saramago es y será mi siempre imprescindible daimónion.


Para concluir; lo que me parece impostergable es que empecemos por desmantelar el arsenal del nefasto adversario, si bien no quitándole el puñal, por lo menos fundiéndole la lamparita.




A manera de anacrónica posdata:

Es muy posible que ya conozcas la maravillosa fábula política de Tommy Douglas, si no fuera así mírala en verdad es harto recomendable





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