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diciembre 09, 2011

La dicha inicua de perder el tiempo…






Demos tiempo al tiempo: para que el vaso rebose hay que llenarlo primero.
Antonio Machado






Asegún cuentan quienes han tenido el privilegio de mirarlo de frente; que es toda una maravilla –y debe serlo-.

El artefacto consta básicamente de tres partes:

La superior está conformada por dos pequeñas ventanillas que se abren cada hora, gracias a lo cual se aprecia el desfile de los doce míticos camaradas del afamado Nazareno.

En la parte central se pueden observar tres círculos dorados, que miden el tiempo en tres formas diferentes; El exterior representa la antigua medición en la región de la Bohemia con la numeración Schwabacher –escritura del tipo gótico-; el circulo medio muestra números romanos y el tercero mide el tiempo babilónico con números arábigos.

A este cuadrante lo enmarcan cuatro figuras notables representativas del Medievo, que están bien chidas, y que también le entran al rítmico movimiento cada hora:

Tirando de una cuerda y con su intimidante reloj de arena nos hayamos a “La Muerte”; A su lado el pecado favorito de los pueblos cristianos “La Lujuria” representada por un Turco que mueve la cabeza libidinosamente; Al extremo izquierdo nos topamos con “La Vanidad” contemplándose en un espejo y cerrando el cuarteto; La “Avaricia” zarandeando una bolsa con monedas –cuentan las malas lenguas que el personaje es un Judío, aunque yo no lo se dé cierto solo lo supongo-.




La parte inferior, exhibe un disco calendario representado por simbólicas estampas de los meses del año, que muestra escenas de la faena campesina feudal, asimismo se pueden apreciar los signos del zodiaco y al centro el escudo de la Bohemia, todos ellos franqueados por cuatro inmóviles efigies; Un Astrónomo, un Ángel, un Filosofo y un Cronista.


Visita obligada para todo afortunado viajero que haya decidido a bien, recorrer la Capital de la República Checa.



Situado en la torre del antiguo ayuntamiento; El Reloj Astronómico de Praga que data del siglo XV, convoca a una muchedumbre que se apersona cada hora para mirar el espectáculo que brinda este admirable artefacto.





Los homínidos han tenido a lo largo de su historia diversas técnicas pá medir el tiempo, iniciando con las más modestas; como el día y la noche, la vuelta de la pálida luna para medir los meses, o bien el año solar que les daría el entendimiento de las cuatro estaciones, fundamental para el sistema agrícola.

Los primeros relojes fueron solares, instrumentos que si bien solo requerían de ciertos conocimientos de astronomía y geometría, eran de manufactura simple, que sin embargo tenían la obvia limitante de funcionar solo en el día.

Por lo que surgieron los relojes de arena y más tarde los de combustión, ingeniosos artefactos que utilizaban una vela, misma que al consumirse permitía la medición del tiempo. Uno de los más bellos ejemplares de este tipo es el reloj de Al-Jazari; -Matemático de la portentosa Mesopotamia- que en 1206 se dio a la tarea de construir un pasmoso artefacto, que consistía en una vela conectada -mediante cuerdas y poleas- a un contrapeso, por lo que la vela al derretirse –haciendo cada vez menor su peso-, hacía subir una figura, que nos iba marcando con su espada la hora correspondiente.





Si bien este astuto sistema daba la posibilidad de medir el tiempo sin importar si estaba nublado o fuera de noche, la irregularidad de la combustión generaba imprecisiones, que mas tarde serian subsanadas con los relojes de agua, que básicamente eran vasijas con marcas por dentro y un pequeño orificio en el fondo, que al ir vaciándose permitía apreciar fácilmente las marcas que referenciaban la hora, aunque el artefacto era simple, los homínidos siempre tenemos tiempo para complicarnos los procedimientos con el fin de embellecerlos, un claro ejemplo de ello es el reloj hidráulico de; Ctesibio, inventor y matemático griego que nos obsequió este agraciado artilugio:






La evolución de los artefactos para medir el tiempo se han sofisticado cada vez más, desde la aparición del reloj mecánico, al de cuarzo, para finalizar con el moderno reloj atómico que alcanza precisiones extraordinarias, del orden de un segundo en 30 mil años. Sin embargo actualmente se realizan investigaciones con el hidrógeno, con las que podremos alcanzar precisiones de un segundo para periodos de tres millones de años.

Desde el antiguo reloj solar hasta el harto preciso reloj nuclear, es más que evidente que hemos alcanzado sorprendentes avances tecnológicos. Y en esta obstinación de medir el tiempo, hemos dejado a un lado responder a la pregunta ¿Qué es el tiempo?

Sin duda medirlo es inmensamente más fácil que definirlo sino; bastaría preguntarle a uno de los más grandes padres de la Iglesia y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia occidental, me refiero a San Agustín de Hipona; quien naciera en Tagaste (África) en el año 354.

Y que pronunciara aquella famosísima frase que permanecerá para la posteridad:

«Quid est tempus? Quis hoc facile breviterque explicaverit? Intelligimus... cum id loquimur, intelligimus etiam cum alio loquente id audimus. Quid est ergo tempus? Si nemo ex me quaerat scio, si quaerenti explicare velim nescio.
[¿Qué es el tiempo? ¿Quién podría explicarlo fácil y brevemente? Lo entendemos cuando hablamos de él, y lo entendemos también cuando lo oímos de otro que nos está hablando. ¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicarlo a quien me lo pregunta, lo ignoro]».

Y continúa:

"Para la mente griega el mundo está ahí, desde siempre, increado. El tiempo se concibe como un continuo fluir, sin principio ni fin, por lo que el concepto de eternidad se confunde con la perpetuidad del tiempo. Por eso cuando se habla de la creación en el principio y de la eternidad de Dios, surgen muchas preguntas. ¿Qué relación hay entre la eternidad y el tiempo? ¿Cómo se produce el tránsito de una a otro?"

El mundo no es creado en el tiempo sino con el tiempo.

El párrafo siguiente pone en evidencia la frustrante desesperación que sentía en su ¿vano? afán de definir el tiempo:

Cuando maniqueos y epicúreos, con mala idea, le plantean;

¿Qué hacia Dios antes de crear el cielo y la tierra?

 San Agustín siente la tentación de contestar:
Que estaba creando infiernos para los que hacen preguntas semejantes.

(Confesiones: XI, 10-12)

Por todo ello siempre será inmensamente más fácil medir el tiempo que precisarlo.

Será por ello que los homínidos hemos inventando una gran cantidad de parámetros temporales llamados Calendarios. Que si bien me disperso enormemente, este es el punto al que finalmente quería llegar:

Estamos iniciando el mes de diciembre algo que sin duda sabrán con excedida percepción.

Es el mes de: los arbolitos, los intolerables villancicos, las aglomeraciones, los inefables intercambios, el feroz consumismo, las vestimentas invernales como botas, gorros, bufandas, abrigos; con todo y que en ocasiones el cambio climático nos sorprenda con desenfadados 27 ° C, los autos con nariz y cuernos de reno, el incremento de borrachos al volante, responder “igual para ti” cada quince minutos que te desean “felicidades”, la incongruencia de escenificar zonas de riesgo al; permitirle a los chamacos portar sendas macanas con los ojos vendados y alentarlos a aporrear a ¿sentimiento?, a diestra y sobre todo a siniestra.

La lista de porqué no me gusta este mes, inicia precisamente al inicio; ya que la entrada ¿Triunfal? del mes navideño, anuncia por sí sola el término de la celebración de muertos –mi época del año favorita-.

Así que a lo largo de los años he por fin diseñado la estrategia perfecta para alejarme de tal “celebración” obviamente –y de ahí parte la genialidad- sin herir susceptibilidades.

He aquí las técnicas -algunas de ellas difícilmente se adaptan a mí idiosincrasia sin embargo las comparto- para todos mis correligionarios Grinchianos que bien sé, no son pocos:

La idea es la siguiente; partiendo que la medida del tiempo es totalmente circunstancial, bien se puede argumentar que a diferencia de los celebrantes, uno lleva una cuenta-calendario diferente, y que debido a ello es improcedente celebrar estas fechas:

Cuando para todos los que se rigen por el calendario Gregoriano, hoy es 9 de diciembre de 2011; sin embargo…


Coloréate el rostro significativamente con rojo, ensaya poner los ojos viscos, viste con taparrabo, y enróllate una faja a una faldilla corta de cuero llamada maxtat. Las mujeres pueden usar una falda de cintura a los pies y llevar un paño cuadrado que cubra el busto. y declara que tú sigues el calendario maya -calendario vigesimal mesoamericano no repetitivo-

y que para ti hoy es:
Cuenta Larga = 12.19.18.17.2; Tzolkin = 3 Ik; haab = 10 Mac


Te recomiendo usar un yukata -especie de kimono ligero- y argumentar que este día es:
Chino - El calendario chino es de tipo luni-solar-
Ciclo de 78, años 28 (Xin-Mao), el mes 11 (Geng-Zi), el día 15 (Wu-Xu)


Consíguete un shenti –faldilla-y sandalias de junco y asegura que eres fiel seguidor de Amón.
Copto - llamado también calendario alejandrino, es un calendario usado en toda la Iglesia Copta-
Este día es: 29 Hatur 1728


Vístete con una  habesha qemis –si eres mujer- o si eres  hombre recuerda vestir pantalones y una camisa hasta la rodilla con un cuello blanco-
Etíope - el calendario etíope tiene doce meses de 30 días cada uno más cinco o seis días epagomenales, que comprenden un decimotercer mes-
29 Khedar 2004


No estaría mal que te vistieras con una larga túnica acompañada de coloridos pantalones
Persa -o Calendario Iraní es un calendario Solar en el que el año comienza con el equinoccio de primavera-
18 Azar 1390


¿Que tal? autonombrarte Judío, solo te colocas un sombrerito que parece olla llamado shtreimel o simplemente el pequeño llamado kipa
Hebreo -Este calendario se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas exactas de luna nueva, así como las distintas estaciones del año-
13 Kislev 5772

O si lo prefieres y quisieras probar algo de intolerancia exacerbada, si eres mujer pues desde luego una hiyab, y los hombres bien pueden usar una buena túnica.
Islámico - Se basa en ciclos lunares de 30 años (360 lunaciones, de tradición sumeria)-
13 Muharram 1433

O bien colócate un simpático gorro frigio y bonne journée
Francésel calendario de la revolución francesa intentó adoptarse el 24 de octubre de 1793, pero su comienzo se fijó el 22 de septiembre de 1792, coincidente con el equinoccio de otoño de ese año en París, fue un intento de formar un calendario decimal-
19 Frimaire un 220 de la Revolución

Y por último el que sin duda más me satisface, y que seguramente adoptaré:

Dicordian -calendario alternativo utilizado por algunos seguidores de Discordianism -es una religión satírica que rinde culto a Eris, diosa grecorromana del caos-
 Pungenday, las secuelas de 51 años, Año de Nuestra Señora de la Discordia 3177



En fin las opciones son varias, así que selecciona tu favorita y Felices Fiestas.










noviembre 26, 2011

Disertaciones aleatorias de Pedro el Rojo




Algunos monos ven en el darwinismo una calumnia

Valeriu Butulesc




Suerte que Dios no asistiera a la misma Universidad que los evolucionistas 

Dr. Harold Hill. Físico



Nota aclaratoria: la presente entrada viene con sello de remisa. Ya que debió publicarse el pasado 24 de noviembre.







“Excelentísimos señores académicos:

Me hacéis el honor de presentar a la Academia un informe sobre mi anterior vida de mono. Lamento no poder complaceros; hace ya cinco años que he abandonado la vida simiesca. Este corto tiempo cronológico es muy largo cuando se lo ha atravesado galopando -a veces junto a gente importante- entre aplausos, consejos y música de orquesta; pero en realidad solo, pues toda esta farsa quedaba -para guardar las apariencias- del otro lado de la barrera.”



Así inicia su exposición, Pedro “El Rojo” un simio que dejo de serlo hace cinco años atrás –tal como él lo indica-. Y continúa su narrativa recordando el día de su captura y de cómo fue herido de dos balazos, uno que le marco la cara dejándole una roja cicatriz –de ahí su vulgar mote- y el otro en la cadera, con secuelas que hasta la fecha cojea al caminar. Y también de cómo de pronto se vio enjaulado:



“Mis primeras ocupaciones en la nueva vida fueron: sollozar sordamente; espulgarme hasta el dolor; lamer hasta el aburrimiento una nuez de coco; golpear la pared del cajón con el cráneo y enseñar los dientes cuando alguien se acercaba. Y en medio de todo ello una sola evidencia: no hay salida. Naturalmente hoy sólo puedo transmitir lo que entonces sentía como mono con palabras de hombre, y por eso mismo lo desvirtúo”.


El Rojo enfatizará en su informe su cautiverio y el traslado en barco, que a la postre lo llevaría a Europa:

“No razonaba pero sí observaba, con toda calma, a esos hombres que veía ir y venir. Siempre las mismas caras, los mismos gestos; a menudo me parecían ser un solo hombre. Pero ese hombre, o esos hombres, se movían en libertad. Un alto designio comenzó a alborear en mí. Nadie me prometía que, de llegar a ser lo que ellos eran, las rejas me serían levantadas”.



Estos fragmentos corresponde al cuento “Informe para una Academia” de Frank Kafka, sin duda uno de los escritores más trascendentes del siglo pasado. Se dice que su materia prima al escribir eran: la humillación, la soledad, la angustia y la desdicha.



En este texto, Kakfa nos cuenta la historia de un simio que ha conseguido “evolucionar” hasta llegar a ser un europeo promedio, y nos presenta una clara visión de las carencias humanas, mostrándonos un perspectiva que difícilmente podríamos catalogar de halagadora y optimista, muy especialmente retrata esa sinrazón humana que tiene que ver con la falta de libertad.



Texto que viene a cuenta, ya que precisamente hoy celebramos a todo lo que da “El día del orgullo primate” por segunda ocasión. 



Desde la semana pasada venia yo tratando de fraguar lo que escribiría para este día, incluso me di una escapada a eso que llamamos: Zoológico de Chapultepec, que si bien es un claro ejemplo más de nuestro vergonzante comportamiento humano, que delimita la libertad ajena. Es la única posibilidad –en cortito- que tengo pá mirar de cerca a mis apreciados parientes.













  




















Si bien la visita resulto infructuosa, ya que a pesar de la cercanía primate, no ocurrió nada que despertara esta entumecida imaginación mía.

Así que me di a la tarea de preparar esta retacearía de textos que intentaré zurcir, con disimulada zozobra.



Que mejor manera de iniciar esta aventura primate-literaria con el multicitado, aunque no precisamente multileído Jorge Luis Borges, con un texto extraído del “Libro de los seres imaginarios”; obra de culto pá aquellos que se dedican al arte de escribir:


EL MONO DE LA TINTA

Este animal abunda en las regiones del Norte y tiene cuatro o cinco pulgadas de largo; está dotado de un instinto curioso; los ojos son como cornalinas, y el pelo es negro azabache, sedoso y flexible, suave como una almohada. Es muy aficionado a la tinta china, y cuando las personas escriben, se sienta con una mano sobre la otra y las piernas cruzadas esperando que hayan concluido y se bebe el sobrante de la tinta.

Después vuelve a sentarse en cuclillas, y se queda tranquilo.

WANG TA-HAI (1791).

Desde luego existen, una gran variedad de textos que involucran a los primates, aunque en muchos de ellos nuestros parientes son tratados de manera peyorativa, obviamente descartaré los malintencionados, así que permítanme trascribirles un breve cuento del entrañable Augusto Monterroso:


DEJAR DE SER MONO

EL espíritu de investigación no tiene límites. En los Estados Unidos y en Europa han descubierto a últimas fechas que existe una especie de monos hispanoamericanos capaces de expresarse por escrito, réplicas quizá del mono diligente que a fuerza de teclear una máquina termina por escribir de nuevo, azarosamente, los sonetos de Shakespeare. Tal cosa, como es natural, llena estas buenas gentes de asombro, y no falta quien traduzca nuestros libros, ni, mucho menos, ociosos que los compren, como antes compraban las cabecitas reducidas de los jíbaros. Hace más de cuatro siglos que fray Bartolomé de las Casas pudo convencer a los europeos de que éramos humanos y de que teníamos un alma porque nos reíamos; ahora quieren convencerse de lo mismo porque escribimos.



Esta acertada mini ficción de Monterroso hace recordar, un capitulo de los Simpsons donde en la casa del Sr. Burns aparecen mil monos tecleando maquinas de escribir, y uno de ellos es reprendido por el vejete cuando escribe con faltas de ortografía la famosa frase de la novela; “Historia de dos Ciudades” de Charles Dickens.




Esta parodia de Matt Groening, hace alusión, al igual que el texto de Monterroso a lo que se conoce como: 






El principio del Teorema reza más o menos así:



“Un mono golpeando una máquina de escribir durante un tiempo infinito, podría llegar a escribir cualquier texto dado, como por ejemplo las obras completas de William Shakespeare”.




A primera impresión pareciera más un choro extraído del antiguo testamento que de la mente de un científico, sin embargo el teorema es una original idea de Émile Borel, matemático y político francés, el mismo que determinara la primera teoría efectiva de la medida de un conjunto de puntos.



Inicialmente Borel lo presento como una metáfora para ilustrar un acontecimiento extraordinariamente poco probable, pero lo fue puliendo a lo largo de los años, hasta que en 1970 el número de monos –que inicialmente eran un millón- aumentó a “infinito” al igual que el tiempo empleado, para tan inusitada proeza homínida. Y así dar paso al Teorema que nos ocupa.


A continuación la demostración:


                                             




Supongamos; que yo soy el honrosamente mono designado pá aporrear el teclado, pero para ayudar al ejercicio, imaginemos que tengo la paradójica habilidad que en cada golpe, pulso una y solo una de las teclas.


Por otro lado, partamos de que el teclado costa de 50 caracteres. Por lo tanto la probabilidad de que “seleccione” una letra es de 1/50. Esto es lo que consideramos como un evento aleatorio estadísticamente independiente.


La probabilidad de que dos eventos independientes ocurran a la vez, esta dado por el producto de sus probabilidades; es decir la probabilidad de que escriba las dos primeras letras de Mixtli, seria (1/50) POR (1/50) = 1/2500


Por lo tanto, escribir la palabra señalada tendría una probabilidad de 0.0000000062 % de ocurrir.



Ahora bien si su primate servidor, tecleara un carácter por segundo durante las 24 horas, esto me llevaría a “escribir” (60) (60) (24) = 86,400 caracteres, por día. Por lo que para lograr escribir “Mixtli” correctamente me tardaría 495 años.


Si redujésemos nuestro teclado con fines practico, para teclear solo letras, digamos algo así como 27 caracteres. Podríamos calcular lo siguiente:



La probabilidad de escribir una palabra de n letras considerando cada evento como independiente, estaría en función del siguiente producto:


(1/27) (1/27) (1/27)… (1/27)= 1/27n  



Esta formulita nos calcula la probabilidad de escribir una palabra de (n) caracteres, en una correcta secuencia. Es decir la probabilidad de escribir las primeras cuatro letras de “Mixtli” en solo cuatro intentos, seria de una entre medio millón.



De lo que desprendemos -para un bloque de palabras- La probabilidad de NO escribir una palabra de (n) letras en (n) intentos seria:


 1-(1/27n)



Igual para el siguiente bloque, y para el siguiente y para el siguiente…



Partiendo de que cada bloque es independiente, podemos decir que la probabilidad de NO escribir una determinada palabra de n letras, en k bloques seguidos, estaría dada por:



[1-(1/27n )]k 



El valor de (n) es un valor finito –es decir que tiene fin- Por otro lado si (k) representa la cantidad de veces que repetimos el evento, podemos determinar que el límite cuando (k) tiende a infinito es cero.



Es decir la probabilidad de NO teclear las obras completas de Don William  tiende a cero, en el entendido que fuéramos capaces de realizar infinitos eventos.


 O pá ponerlo en términos más primates:


La probabilidad de escribir cualquier texto tiende al 100%, es decir ¡éxito amarrado!.


Esto nos permite asegurar que el primate en cuestión –es decir su servidor- si le diera a la tecleada durante infinitos años, podría escribir junta; toda la obra de José Saramago, la de Umberto Eco, y porque no, también; El capital de Carlos Marx –aunque comprender este último, demandaría de otros talentos-.


                            


Esto por sí solo, sería motivo de harta felicidad ya que imagínense, que uniéramos a todos los imberbes tecleadores que pululan en los cafés internet –a manera de monos infinitos- y los pusiéramos a aporrear teclas. 

La escena se miraría esperanzadora.


Pero lamento comunicarles que difícilmente podríamos obtener resultados más productivos que los textos chateros a los que nos tienen acostumbrados los jóvenes homínidos.


Ya que pá que el Teorema funcione, debemos cumplir por lo menos una de las dos primicias:



Tener tiempo infinito o tener un número de monos infinitos, y esto camaradas simplemente no es posible.



Ya que el concepto de infinito es mucho más que; mucho-muchote, más que titipuchal, incluso más que; mega-súper-archi-recontra-reteharto. (A diferencia de lo que deducía Mafalda).




Es más suponiendo que tuviéramos tantos primates como partículas en el Universo, es decir por ahí de las 1080 y que cada individuo tuviera la extraña habilidad de aporrear 1000 caracteres por segundo. Y si a esto añadiéramos que disponemos de tiempo suficiente -pá no andar con las prisas- digamos algo así como 100 veces la edad del Universo. Con todo esto; la probabilidad seria nula, incluso si solo pretendiéramos un mamotreto estilo Paulo Coelho.


Lo interesante de este asunto, es que tal planteamiento nos permite aproximarnos a concebir, la inmensidad del Infinito, ya que si dispusiéramos de ese tiempo, y aunque solo tuviéramos un solícito primate. Con ello seriamos capaces de escribir todos, absolutamente todos los textos que se han realizado a lo largo de la humanidad.




Ser primate; la neta me llena orgullo, por que mas allá de la evidente congruencia taxonómica, percibir que pertenezco, que soy parte de todo este entramado que llamamos Universo, me emociona, me halaga, me aleja de lo divino y me vuelve terreno e infinito, ya que me hermana con las estrellas, las aves, las plantas, las rocas, es decir todo, todo unido por el factor común que Sagan llamó; polvo de estrellas.



Hará un par de años –o quizá más- se presentó una exposición fotográfica, que más tarde se convertiría en libro. 


El proyecto era bien interesante, resulta que el artista Juan José Díaz Infante, en un intento precisamente de reivindicar la relación del hombre con el medio ambiente, convocó a diversos músicos, poetas, literatos, con el objeto promover el valor de coexistir con respeto, comprender a la naturaleza, y revalorar la biodiversidad.



El proyecto llevó por nombre “Changos y poetas” y de él me voy a permitir compartirles unas palabras:



“Changos y poetas es un proyecto transdisciplinario que busca generar una matriz de encuentro de varios factores. En principio, su mensaje esencial es que empecemos a pensar en el Mundo que habitamos y, no sólo eso, sino que, además de pensar, empecemos a pensar bien. El buen pensamiento lleva a acciones concretas. 

Se le ha pedido a cada poeta que le preste sus palabras a un mono. Changos y poetas explora, si el silencio del mono es quizás porque no tiene nada que decir. También explora si el hombre que descubre el hueso o el fuego como herramienta, puede hacer algo con la palabra. No sirve para nada ser un mono de palabras si uno no la sabe utilizar. 

El hecho de tener un lenguaje no le ha servido al hombre para mucho. En realidad se está comiendo el mundo y trata de matar toda la vida. ¿Dónde está el discurso de la humanidad?”.





¡Toma chango tu banana!









septiembre 30, 2011

La tragedia de un Hamlet chilango



Acomoda la palabra a la acción y la acción a la palabra
William Shakespeare en Hamlet

¿¡Cómo te atreves a no ser yo!?
Barbara Kruger -artista conceptual y feminista-





Blasfemar o no blasfemar he aquí la cuestión:

Por tercer año consecutivo este 30 de septiembre se celebra El Día Mundial de la Blasfemia. Hace muchos años decidí salir del closet ateo, y declarar abiertamente mi “incapacidad” de concebir la existencia de un ser superior, y lo verdaderamente ridículas que me suenan todas esas historias inventadas hace miles de años, por un atado de ignorantes pastores. Por lo que no tengo ningún inconveniente en blasfemar, pero antes de simplemente recetarles una esplendida y sonora mentada de madre a todos los dioses, o recurrir a un chiste más inteligente y sutil o simplemente dejar pasar el día sin la menor observación, permítanme divagar afín de poner en orden mis pensamientos y aterrizarlos lo más dignamente posible.

Dándole a esto que llaman vida, he conocido una gran cantidad de personas, con las cuales he compartido básicamente una mutua y natural indiferencia, sin embargo en este transitar humano, también me he topado con gente admirable, graciosa, inteligente, estúpida, ignorante, generosa y una que otra que ha tenido la enorme habilidad –como diría mi abuela- de llenarme el buche de piedritas. De todo hay en la viña del señor –nuevamente mi abuela-.
He tenido el gusto y disgusto de conocer, hombres y mujeres de características disímbolas, esta por demás mencionarles lo mega diverso que suelen ser los bípedos que lloran se enamora y usan zapatos –Salud Joan Manuel-

También de sobra sabemos las diferencias irreconciliables entre: negros-blancos, católicos-mormones, liberales-conservadores, machistas-feministas, nacos-fresas, punketos-emos, homofóbicos-homosexuales, árabes-israelíes, orientales y occidentales, norteños y sureños, y un sinnúmero mas de etcéteras, y si a eso le sumamos que  la mayoría se consideran poseedores del monopolio de la verdad, queda claro que en este, elipsoide de revolución achatado; vivir sea toda una fascinante calamidad.

Inclusive concentrándonos meramente en esta región geográfica llamada México las diferencias son abismales, lo que invariablemente provocan desacuerdos, que en más de una ocasión terminan en odios irreconciliables. Sin ir más lejos apenas La Suprema Corte de Justicia (sic) sesionó sobre conceptos que tienen que ver, con el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo –donde vergonzosamente privo la devoción por encima de la razón-. 

Es así como he tenido que aprender por el bien de mi salud mental, a convivir con diferentes tribus sui géneris y en términos generales no la he pasado mal, incluso lo he disfrutado.

Hasta hace poco trabajé en una empresa cuyos dueños usaban kipá y respetaban el shabat es decir eran judíos.
Laboré unos años con ellos y algo aprendí de la peculiaridad judía, conversar con ellos me llevo a conocer y entender términos como: mezuzá, shalom, kipá, torá, shabat, bar mitzvá y varios más que empiezo a olvidar. Precisamente el pasado 28 de septiembre los judíos celebraron el Rosh Hashaná  -cabeza de año- que según la cuenta del calendario hebreo, dio comienzo el año 5772, el cual se cuenta a partir de cuándo dios creo a Adán –que quede asentado que escribo estos datos sin el menor asomo de sonrisa mordaz-. Vaya para ellos pues, un feliz shana tova.





Con todo y que nuestras diferencias culturales y sobre todo racionales nos distanciaron, la relación siempre fue en términos cordiales, me queda claro que es una comunidad harto cerrada, que difícilmente acepta a los Goi -hombre no judío- termino que, digan lo que digan es peyorativo.
Desde luego que no puedo generalizar ya que incluso he conocido: judíos ambientalistas, judíos académicos e incluso judíos izquierdosos, pero el grueso de ellos mantienen en mayor o menor grado evidentes rasgos clasistas, conservadores, religiosos y supersticiosos.

Una de tantas irracionales anécdotas que viví con ellos, fue cuando trabajaba en un proyecto para unas nuevas instalaciones y a punto de concluirlo, me enviaron a su “fenchuista” para que diera el visto bueno -tuve que soportar chocarreras modificaciones-.

La verdad es que siempre he pretendido tener buena relación personal con mis congéneres, bueno al menos los que sí caen en esa clasificación.

Convivo todos los días con: Testigos de Jehová, católicos, conservadores, mitómanos, machistas, liberales, comunistas, demócratas, homosexuales, indígenas, policías (glup), profesores, ufólogos, evolucionistas, feministas, estudiantes, amas de casa, marchantes, intelectuales, antiabortistas, anticastristas –por cierto me acabo de enterar que Joaquín Sabina declaró que el régimen de Cuba, hoy día es una gerontocracia- poetas, músicos, moralistas, ciclistas, microbuseros, franeleros (recontra glup), albañiles, usuarios del metro, etcétera. Toda una gama de historias, ideologías, creencias, dolencias y perspectivas, que si bien frecuentemente no comparto siempre estoy abierto al debate, ejercicio por demás gratificante.

Debatir es siempre una excelente catarsis, en ocasiones los raspones tardan es sanar varios días, pero cuando las musas te custodian es tan placentero como dar un jaque mate siciliano.
Para que un debate sea productivo e inteligente, es necesario establecer las reglas de juego y primordialmente entender que la justa es de ideas no de personas. El enorme problema es que la mayoría de los individuos se cosen las ideas al cuerpo, cuales Peter Pan con su sombra, y es aquí donde comienzan las dificultades.

Si el debatiente en turno es un visible acarreador de piedritas bucheras, será muy sencillo recetarle contundentes zapes, pero el intercambio verbal no es tan cómodo cuando a los combatientes nos unen sentimientos afectuosos, debido a que nuestras palabras seguramente les dolerán e indignaran, considerando que sus creencias religiosas rayan en la sacralidad.

Es natural reaccionar diferente cuando las frases que indignan, vienen de un indeseable o extraño; que cuando vienen de un camarada.
Para mí como para todo el mundo, existen temas en los que soy más quisquilloso y a la menor provocación me pongo en guardia, aquí algunos ejemplos cotidianos:

La denigración del indigenismo; por ejemplo que algún imbécil diga frases como “Era un pobre Oaxaco”.

Los estereotipos que dañan la equidad de género; no falta el estúpido o estúpida que comente: “no seas chismoso, pareces vieja”.

Los homofóbicos, tales como: “pobre fulano su hijo le salió maricón”.

Los neoliberales: “gracias a la empresa comemos”.

Los clasistas –como el de moda- “pinche asalariado de mierda”.

O los realmente obtusos: “lo mío es lo fashion”.

En temas como estos reacciono impulsivamente y maldigo a los tipos que sin el menor rubor emiten juicios tan ignorantemente superficiales, por otro lado poniéndome en los zapatos de los que estimo, trato de ser prudente al abordar temas como la religión, el aborto, las pseudociencias, y demás supercherías “sacras”.

Básicamente por eso escribí este choro, con el que pretendo exorcizarme de la indecisión de celebrar o dejar pasar de largo eso que se ha dado en llamar “Día internacional de la Blasfemia”.

Que no estaría de más recordar su origen. El 30 de septiembre de 2005 en el Jyllands Posten –un diario de Dinamarca- se publicaron doce caricaturas de Mahoma, donde el común denominador era mostrar lo violenta de la guerra santa islámica –el yihad- lo que desencadeno varios atentados en diferentes sitios y embajadas del mundo con un saldo de algunos muertos.


Aquí un par de las caricaturas “incendiarias”





Aquí las reacciones: “Decapiten a aquellos que insulten al Islam”


Estos hechos reavivaron la controversia de establecer o restablecer las leyes anti-blasfemia, que si bien parecieran un mal chiste, la realidad es que en algunos países lo han tomado muy seriamente; un claro ejemplo es Irlanda donde una persona puede ser multada hasta por 25, 000 euros por blasfemar y definen la blasfemia como: “una expresión abusiva o insultante en relación a una materia tenida como sagrada por cualquier religión, que cause indignación en un substanciosos número de seguidores de esa religión”.

Varios países europeos tienen leyes al respecto, recordemos el caso de Seppo Lehto que fue condenado a dos años de prisión en la vanguardista Finlandia  –en todos lados se cuecen habas -acusado de blasfemar contra el Islam.

Y mientras lanzan un movimiento mundial en contra de la blasfemia amordazando las voces críticas. Estos macarras de la moral nos enjaretan todo su nauseabundo despliegue de “sacrosanta libertad de expresión”. Pongamos algunos ejemplos:

Recuerdo que un par de fanáticos religiosos dirigidos por Pro Vida, destruyeron por considerarlo sacrílego el cuadro “La Patrona” -una virgen con rostro y senos de Marilyn Monroe- del artista Manuel Ahumada, el aberrante hecho fue justificado por él en ese entonces arzobispo Norberto Rivera.



Antes y después



En 2001 la artista chicana Alma López presento una re-iconografía guadalupana, exposición que tuvo que cerrar debido a las moralinas protestas.


La obra de la artista chicana


El año pasado Una mujer con una barra metálica arruinó una litografía del artista Enrique Chagoya, que se presentaba en el museo Loveland, Colorado, por considerarla blasfema.


Es por demás conocido el cinismo, la impunidad y la bajeza con la que operan las organizaciones religiosas. Entendidos estamos, que este movimiento anti-blasfemia es uno más de sus funestos actos para continuar con su blindaje, y así evitar la crítica mordaz que pone en evidencia toda su podredumbre.
Obviamente no tengo ningún empecho en blasfemar en contra de ellos incluso el insulto más prosaico me parece insuficiente. Mi indecisión radica en las personas que estimo bien y que para ellos estos ridículos objetos de adoración representan un bien sagrado, incluso para aquellos que en su limitadita percepción me han causado uno que otro malestar, ya que mi abierto ateísmo me ha generado; marginación laboral, desconfianza y ocasionalmente despido injustificado.

Incluso para ellos decía, me da un poco de pena golpear su ignorancia pero en este caso –y para muchos más- la poesía siempre ayuda y cuando me siento así, nada mejor que leer a manera de analogía al entrañable poeta cubano Nicolás Guillen (1902-1989).


Burgueses

No me dan pena los burgueses vencidos.
Y cuando pienso que van a dar me pena,
aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.

Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas,
pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes,
pienso en mis largos días sin camisa ni sueños,
pienso en mis largos días con mi piel prohibida,
pienso en mis largos días Y

No pase, por favor, esto es un club.
La nómina está llena.
No hay pieza en el hotel.
El señor ha salido.

Se busca una muchacha.
Fraude en las elecciones.
Gran baile para ciegos.

Cayó el premio mayor en Santa Clara.
Tómbola para huérfanos.
El caballero está en París.
La señora marquesa no recibe.
En fin Y

Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Además, pregúnteles,
estoy seguro de que también
recuerdan ellos.





Efectivamente y pá que recuerden todo el daño que han y siguen causado a la humanidad estas absurdas, ridículas y temibles creencias:


De paso un homenaje al genial Luis Buñuel

La cena de los pobres en “Viridiana”





¡Feliz día de la Blasfemia! 


¿Sabes? ¡Dios es increíble!