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septiembre 06, 2012

La rodilla de la discordia




La ignorancia produce confianza más frecuentemente que el conocimiento: son aquéllos que saben poco, no los que saben mucho, los que con tanta seguridad afirman que tal o cual problema no será resuelto nunca por la ciencia.
Charles Darwin 



Recién la semana pasada acomodé algunos horarios, reprogramé algunas obligaciones administrativas y deslicé una o dos mentirillas piadosas, para tener libre el lunes 5 de septiembre y lanzarme con lo mejor de mis enchufes neuronales a la jornada inaugural de la “Semana de la ciencia y la innovación 2012” con sede en el maravillosísimo Palacio de Minería, obra maestra del neoclasicismo, obra del insigne artista valenciano Manuel Tolsá, mismo que también nos obsequiara la escultura ecuestre del nada glorioso Carlos IV misma que se encuentra precisamente enfrente, y que todo chilango que se respete la conoce con el cariñoso mote de “el caballito”.

Así que a eso de las diez y cuarto de la mañana, me encontraba plácidamente postrado en el patio principal del edificio justo para oír los discursos oficiales que si bien fueron desangelados, tan de buen humor estábamos los presentes que les dimos su buena aplaudida.




Alrededor de las once y media presentaron al primer conferencista magistral: Albert Fert, premio nobel de Física 2007; este fue el primer plato fuerte de la semana y una de las razones principales de mi presencia, ya que pesar de mi incipiente conocimiento de los temas, me atraía enormemente estar frente a un premio nobel y que mejor que este fuera de Física. Debo reconocer que la exposición intitulada: “Electrónica de espín; electrones, espines, computadoras, teléfonos y tecnologías de futuro”. Me causo una sensación de desamparo intelectual, aun así no me rajé y le puse rete harta concentración y al final logre concluir la experiencia con la dignidad más o menos preservada.

Fue así como al salir del Palacio de Minería decidí andar sin rumbo fijo por estas calles que nunca dejan de sorprenderme, si bien esta vez el tremendo calor y la azarosa pero kilométrica ruta terminaron por agobiarme. Y como siempre ocurre en estos casos mi rodilla empezó a quejarse amargamente, a pesar de que tengo algún tiempo ayudándola -muy al estilo House- con un bastón a manera de placebo, en lo que confirman la fecha de la cirugía, misma que –espero- ponga fin a sus dolidos pasos. 

Por lo mismo dispuse regresar al Zócalo capitalino y de ahí tomar el transporte público correspondiente. 
Aun caminaba embebido y desconcertado por la experiencia conferencistica vivida, por lo que tardé en percatarme, que todas las calles aledañas a Palacio Nacional estaban más que resguardadas por cientos de policías federales, todos ellos vestían el característico uniforme oscuro y grandes chalecos blindados, de pronto recordé que Felipe Calderón –el tipo ese que se hace llamar presidente de México- precisamente ese día presentaba su patético evento, ese que pomposamente insisten en llamar: “Sexto informe de gobierno”.

Si bien los policarpios ya estaban tomando su “lonche” y se miraban bastante relajados -el eventito ya había concluido- sin embargo las calles seguían cerradas, ocasionando la furia desbordada de los automovilistas y el desconcierto de los peatones, que intentábamos por todos los medios entender la lógica de la nueva redistribución de rutas de transporte, con la poco sana intención de caminar lo menos posible.

Fue ahí cuando me tope con ellos, al principio pude esquivar el primer volante que me extendían –tengo por costumbre no recibir publicidad que entregan en la calle, ya bastante basura tenemos sin ella- pero mientras más caminaba mas se hacían patentes las hordas de camisetas azules entregando a diestra pero sobre todo a siniestra toneladas de “papelitos”




Mi rodilla me propuso detenerme un momento, justo en la plaza de Francisco Primo Verdad –frente al Museo de la Ciudad de México- fue ahí donde uno de los miembros que después supe pertenecía a ese relativamente nuevo engendro llamado “Judíos Mesiánicos” me detuvo y me soltó a quemarropa –sin ruborizarse- que dios podía curar mi pierna, sonreí y le dije que gracias pero que confiaba más en la medicina y traté de continuar mi recorrido, pero iluso de mi, el pastorcito ya había hecho contacto y no iba a dejar ir a su oveja descarriada amen de herida, lo que imagino lo consideraba una ventaja más a su favor.

Me sonrió una vez más y me repitió: en verdad dios puede aliviarte, en ese momento decidí aceptar el reto y le cuestioné ¿a cuál de todos los dioses te refieres? 

- Al único al verdadero
- Mira no quiero hacer perder tu tiempo, soy ateo y no creo en ninguna religión 
- Yo tampoco, yo también odio las religiones, ¿me podrías permitir hacerte una oración, para que dios cure tu pierna? 
- Y dale con la pierna, la pierna está bien solo está en espera de cirugía pá darle su afinadita
- Pero dios te la va a curar; es omnipotente
- Mira si tu dios es todopoderoso… (y que le sorrajo la paradoja de la omnipotencia o paradoja de la piedra) si bien no fue fácil lograr que la entendiera, inmediatamente volvió a arremeter pasado el desconcierto inicial
- Solo deseo que conozcas la bondad de dios
- No quiero desencantarte pero la neta es que dios no existe, tú crees que dios me va a curar, pero partes de una primicia equivocada,  yo no puedo permitirte que hagas la oración, porque me sentiría ridículo, porque dios no-e-x-i-s-t-e. Ese dios del que hablas que supongo, por la estrella de David que llevas al cuello, se trata del dios Judeocristiano, pues ese y todos los otros no existen, siento decirte que te han engañado. 
- Jesús es el hijo de dios y sí existe él te puede curar (me volvió a insistir)
- Bueno te lo voy a poner en estos términos, ¿tú me permitirías hacerte una limpia para sanar tu cuerpo en honor a Huichilopoztli? 
- Si (sonrió) ¡viene! 
- (Me sobrepuse rápidamente a su malévolo contraataque) de acuerdo, solo que al final tienes que elevar los ojos al cielo y decir: “te pertenezco Huichilopoztli” 
- ¡Ah no! eso no, además yo no te estoy pidiendo que digas nada, yo soy el que va a orar.

En esas estábamos cuando se acerco una señora y a la voz de: ¿ya lo estas convenciendo? empezó a hablar y hablar que el catolicismo es la única y verdadera religión, que ellos no tenían ninguna autoridad para debilitar la fe, que los mexicanos siempre seremos católicos y guadalupanos…


En ese momento decidí retirarme, coloque mi mano sobre el hombro del camiseta azul a manera de despedida, pero el muy mentecato aprovechó este pequeño contacto -descuido imperdonable de mi parte- para mandarme un pase mágico en dirección a mi rodilla izquierda, a la vez que sonreía socarrona y triunfalmente.

Un par de calles más adelante, decidí revisar la propaganda que andaban distribuyendo los camisetas azules y me encontré con que andaban promocionando un evento “entrada libre” nada menos que en el escenario más distintivo de la ciudad; El Auditorio Nacional. En el panfletito se leía “Ven a recibir el inspirador mensaje de amor y esperanza del Rabino Jonathan Bernis… del 6 al 8 de septiembre”.





Los orígenes de esta secta no tiene mayor interés, baste comentar que “Los judíos mesiánicos” se presentan como judíos que reconocen a Yehoshúa –alias Jesús- como su Mesías, este movimiento aparentemente debe su origen a las creencias Anglo-Israelitas que tuvieron su apogeo en el siglo XVIII, así que técnicamente estos soldaditos de dios son una disidencia más del protestantismo anglosajón, con claras similitudes con los mormones, los testigos de Jehová y los adventistas. Si bien con la marcada diferencia de que estos se hacen llamar judíos, incluso observan sus mismas festividades: el Shabat, el Rosh Hashaná, el Yom Kipur, Shavuot, etc.

Desde luego que la comunidad judía se desmarca de estos singulares creyentes, se quejan y despotrican contra ellos,  los acusan -entre otras cosas- de que sus Rabinos son piratas, ya que ninguno de ellos es egresado de una verdadera Yeshivá –centro de estudio de la Torá- y otras chifladuras más.

Digamos que queriendo ser judíos cristianos, han terminado por ser cristianos con kiphá.

Ya pasaron tres días del incidente, incluso logre asistir a una conferencia mas. ¿mi rodilla? pues en términos generales igual, quizá un poco contrariada por haber sufrido semejante afrenta intelectual.







marzo 22, 2012

El fracaso de las Matemáticas o porque el Papa no sabe sumar




Las matemáticas pueden definirse como una materia en la que nunca sabemos de qué estamos hablando ni si estamos diciendo la verdad


Bertrand Russell






Desde hace varias semanas incluso meses, he querido externar mi opinión, sobre un tema que me revolotea en la cabeza y que tal vez si lo expongo en este espacio, se me aclaren las ideas y esto me permita tener una opinión más acicalada, que la actual maleza que se aposenta en mi cerebro.

En este inevitable interactuar que mantengo con mis congéneres, siempre hay cosas que no acabo de entender y que seguramente jamás saldrán a la luz de mi entendimiento, pero por el momento me quiero concentrar en ese; aparentemente generalizado “asquito” por las Matemáticas.

No tengo ningún recuerdo de alguien que en público; en medio de una acalorada o alcoholizada charla –da igual- asuma su ignorancia sobre la batalla de Puebla o sobre la Segunda Guerra Mundial y adopte pose de seriedad y con voz grave suelte alguna frase como: “Pós la verdad es que yo pá la Historia, nunca fui bueno”.

Lo mismo opera para las capitales del mundo, las diferentes formas de Gobierno, las verdaderas intenciones de “los héroes que nos dieron Patria” o incluso nunca falta el ex-avezado y ex-párvulo de la clase de miss Lupita, que nos corrija la traducción de alguna rola que acabamos de comentar.

Eso no pasa o digamos casi nunca pasa –permítanme curarme en salud, ya que la ignorancia humana es infinita- en las diversas Ciencias Sociales. Siempre habrá un “experto” dispuesto a corregirnos –con o sin razón-.

Sin embargo con las Matemáticas no suele ocurrir tal eventualidad. A menos que tu querella se genere en un simposio de matemáticos –claro está-
Cuántas veces hemos oído: “A mí las Matemática nunca se me dieron”
“En verdad yo odio las Matemáticas”, “Por eso estudie Comunicación para no saber nada de Matemáticas”.

Expresiones hechas todas ellas sin el menor rubor. Y esto me lleva al cuestionamiento inicial. ¿Porque la gente odia las Matemáticas?:

Sería muy injusto y de salida fácil, imputar la falta únicamente a los docentes –que desde luego tiene sustancial dosis de culpabilidad-. 

Uno de los grandes problemas es que los homínidos –al parecer- tendemos a un pensamiento más bien del tipo concreto, nuestro cerebro no tiene una disposición natural a lo abstracto, esto pudiera ser un primer e importante obstáculo y si a ello anexamos que el estudio de las Matemáticas requiere una comprensión progresiva; es decir para entender lo siguiente necesariamente debemos haber comprendido lo anterior, y además; todo en un lenguaje propio, puntual y simbólico que requiere de una instrucción especifica.

En la década de los cincuentas con el Sputnik en órbita. Varios especialistas en el mundo, tratando de subsanar la escasa matricula de estudiantes en el área matemática –las potencias estaban en plena carrera espacial- decidieron investigar las causas y aplicar una solución que modificara tal escasez.

Y es así como surge la llamada “Matemática Moderna” que aspiraba a trasladar el procedimiento axiomático, el lenguaje simbólico y lógico y las expresiones algebraicas; de la Universidad a la educación básica y media superior. 

Así es como surge el movimiento denominado “Bourbakistas” que bajo el grito de cruzada: “Muerte al triangulo; Abajo Euclides” extenderían por el mundo su “novedoso y vanguardista” sistema de enseñanza Matemática.

El antiguo sistema se consideró caduco, ya que ponderaba lo memorístico e ignoraba el razonamiento abstracto, el nuevo sistema se apropió velozmente de la aceptación mundial, sin que nadie –o casi nadie- se percatara del siniestro desenlace que tendría décadas más tarde. 
Ya que el sistema solo fue exitoso para los estudiantes con aptitudes innatas -no más de un 15%- mientras que el resto queda condenado al analfabetismo matemático.

Aun seguimos pagando los errores de aquella ilusoria panacea, si bien poco a poco los programas en educación básica y media superior, van transformándose, no sabemos que nuevos monstruos se estarán cocinado en las cacerolas de quienes elaboran los programas educativos.

Es evidente que las actuales generaciones siguen con alarmante déficit en Matemáticas, y que la mayoría de los profesores siguen trabajando con el mismo método ese; que una y otra vez ha demostrado su ineficacia.

El año pasado en un artículo publicado por la Revista Digital de La UNAM, presentaban una gráfica donde se podía apreciar, donde aprieta el zapato a los alumnos que ingresan a nivel licenciatura.
La grafica es muy reveladora ya que categoriza los errores observados en las evaluaciones realizadas, tomando en cuenta dos aspectos: 

Las deficiencias en los conceptos (C) 
Las deficiencias en procedimientos (P)

Aquí la gráfica; Nótese que los conocimientos referidos a Factorización,  Productos Notables, Funciones Logarítmica y Exponencial; presentaron el mayor porcentaje de tipo Conceptual. 




























Y para concluir les dejo mis apreciaciones sobre la visita de, Joseph Ratzinger alias Benedicto XVI. 

Quizá se preguntaran que tiene que ver el estudio de la Matemáticas con la visita del encubridor de pedófilos, y la respuesta podría ser que nada, pero si me otorgan el beneficio de la duda, e invocando a mi maestro de Secundaria, que decía: “Las Matemáticas son omnipresentes” permítanme disertar:

 Pues resulta que el tipo este, llega a mi país el día de mañana, está demás aclarar que para mí no es bienvenido, pero el 84% de mis compatriotas no piensa lo mismo, el daño está tan arraigado en mis paisanos, que seguro vitorearan al siniestro personaje sin mayor cuestionamiento.

El escándalo por encubrimiento de sacerdotes pedófilos a nivel mundial, ha obligado al Benedicto a reunirse con las victimas cada vez que visita un país; al menos lo hizo en septiembre del 2010 cuando visito la Gran Bretaña, los mismo en 2011 en su viaje a su natal Alemania, Lo mismo sucedió en Australia y Malta.

Pero las victimas mexicanas al parecer no merecen la más mínima expresión de contrición para el aberrante personaje; según lo divulgo el vocero del Vaticano, Federico Lombardi; quien descartó un encuentro de Benedicto XVI con las víctimas de abuso sexual del fallecido sacerdote Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, durante su visita a México.

Por último desde que me entere de su visita, lo único que me suavizaba la muina, era el hecho que no vendría a mi querida Ciudad –extraña decisión, si recordamos el taquillazo que generó años antes Juan Pablo II- La razón según se explicó se debía a la altura de la Ciudad de México (2240 msnm) con el fin de no poner en riesgo la salud de susodicho.
Pero mi suspicacia aunada a mi conocimiento matemático, empezó a arquear una ceja recelosa, cuando me tope con la ruta programada:






Por ahí se aprecia “El cerro del Cubilete” Uno de los sitios más frecuentados por peregrinos católicos; y como bien sabe cualquier mexicano medianamente informado el Cubilete se encuentra a una altitud de 2600 msnm. Si bien el rezago educativo es bestial, no creo que llegue a extremos tales que no logremos distinguir que 2600 es más alto que 2240 ¿qué pues entonces?

De lo que podemos deducir es que; una de dos: El Ratzinger se quiere desmarcar del “Cavernal” Norberto Rivera, o bien no quiere ponerlo en evidencia, y así continuar con la política de doloso silencio que ha destacado a la jerarquía de la iglesia.

Es así como intentaré desconectarme de los medios de comunicación -léase radio, prensa y televisión- para no desgastar mi ya de por si delicado higadito. 

Aprovecharé el tiempo para concentrarme en la disertación sobre ¿Por qué Juanito no se sabe la tablas?




noviembre 20, 2011

Bien me quieres, bien te quiero, no me toques el dinero







Está claro que los banqueros no son personas de confianza, la prueba es la facilidad con que muerden la mano de quien les da de comer.

José Saramago –en artículo sobre los rescates bancarios-




“Octubre es uno de los meses particularmente peligrosos para invertir en la Bolsa. Los otros meses peligrosos son julio, enero, septiembre, abril, noviembre, mayo, marzo, junio, diciembre, agosto y febrero”.

Mark Twain 








La noche de anoche, Estrellita Marinera y un servidor, acordamos hacer uso de la diversidad cultural que ofrece la Ciudad de México Tenochtitlán y enfilamos nuestros pasos a uno de los varios recintos que albergan la Sexta Muestra de Artes Escénicas de la Ciudad de México, en esta ocasión tuvimos la oportunidad de disfrutar una buena puesta en escena, a cargo de la Cía. Banquete Escénico, “Carnes Tolendas” -“Una travesti se confiesa, atrapada en el universo de las pasiones lorquianas que dan cuenta de su propia vida. El testimonio de un cuerpo  donde habita lo masculino y lo femenino”-. Puesta inquietante y recomendable.

Si bien esa fue la razón por la que deambuláramos la tarde-noche de ayer por el siempre seductor centro histórico chilango, esto permitió que presenciáramos otro suceso que no estaba en nuestro itinerario; me refiero al… al… La neta no sé como referirme… al recién programa “patrocinado” por el Gobierno Federal, que nació bajo el simpático apelativo “El buen fin”; que es algo así como el Black Friday gringo.








Pues resulta que ahí estaban las históricas calles, con sus grandes almacenes en pleno desaforado comercio, incluso los pequeños comerciante y hartos de los catalogados como informales, anunciaban sus productos, invitando a la vendimia a los nada rejegos compradores, quienes tarjeta en mano disfrutaban de la efímera felicidad que produce el consumismo.
Tal programita, como ya es costumbre en esta administración fue sacado al vapor, para ello adelantaron parte del aguinaldo a los trabajadores del gobierno, con el fin de que participaran en esta singular “fiesta” que –según dicen- incrementará el mercado interno y nos cubrirá de beneficio a todos los mexicanos.





                      






Y como una cosa lleva a la otra; Estrellita me recordó que tenía su cheque, que como buena funcionaria federal que es, ya poseía en su cartera desde esa mañana. Debo aclarar que esto último no es ningún sarcasmo, ya que poquísimo trabajadores federales me deben tanto respeto por su compromiso como la aludida.

Pero bueno como les decía el recordatorio llevaba la clara consigna de, que por compromisos escolares ella no tendría posibilidades de cobrar su prestación, que si bien el importe no le hace ninguna justicia, tampoco era como pá dejarlo para otra ocasión.

Así fue como fui comisionado para al día siguiente, para apersonarme en la Institución Bancaria y hacer efectivo el compromiso que el “ciudadano Presidente de la Republica” adquirió con sus trabajadores. Y con vistas a que una empleada federal más, pusiera su granito de arena en aras de salvar a este país, aumentando su deteriorado mercado interno –obviamente esto último si vine enmarcado en ostensible sarcasmo-.

Mi relación con las instituciones bancarias es del tipo que los novelistas acostumbran designar como; “relaciones destructivas”
Que iniciaron si bien, no precisamente en apasionante amor a primera vista, si en términos –llamémosle- civilizados. 

Mi primer contacto con estos maleantes fue cuando recién cumplí los 18 años, y entre a laborar en una sucursal bancaria; el objetivo era ahorrar durante un año, para poder iniciar una aventura educativa en las preciosas costas del mar Bermejo, y concluir estudios en una licenciatura en Ciencias de Mar, aventura que naufragó tiempo después, obligándome a regresar a mi Alma Mater, y andarle por otros caminos pero eso, como diría Sherezada, eso es otra historia.

Fue así como de un día para otro deje de usar mi contestataria indumentaria, para “disfrazarme” de lunes a viernes con eso que llaman “ropa formal” –léase riguroso saco y corbata-. En esos tiempos me daba ánimos diciéndome, “tranquilo encontradito, seguro que hasta el  mismísimo Capitán Cousteau, tuvo que hacer uno que otro sacrificio similar”.

Así transcurrieron alrededor de 16 meses, en los que debo reconocer, no la pase del todo mal, a pesar que llegue a extremos tales como tener mi propia cuenta de cheques –glup-.

Los problemas reales iniciarían años después cuando me convertí en el “feliz” poseedor de mi primera tarjeta de crédito, fue ahí cuando la relación que había trascurrido en sano distanciamiento y mutua indiferencia comenzó a teñirse de desprecio, desacuerdos que a la postre serian irreconciliables.

Si bien, mi aversión a los bancos es añeja, la historia de estos es milenaria. Se dice que incluso existieron antes que el dinero,  que operaban ya en la antigua Mesopotamia, aunque su actividad en esos tiempos dista mucho del engendro en que se convirtieron. En esas antiguas épocas su principal  diligencia era ofrecer lugares seguros para guardar granos y otras mercancías.

Años después resurgirían en la época medieval, y posteriormente debido a la necesidad de trasferir dinero con propósitos comerciales, y a la caída del feudalismo, una nueva clase social se irá asentando en el poder, me refiero desde luego a la burguesía. Que comenzó a otorgar préstamos con interés, acción que hasta entonces era condenada, despreciada y castigada.







Es así como el capitalismo hace su aparición, estimulando el acaparamiento de riquezas y justificando el cobro de intereses. Bien lo describiría Voltaire años más tarde “El interés es el perfume del capital” 

Es justo aquí cuando la mona llamada usura, se viste con ropajes de seda y se hace llamar interés, el dinero deja de ser una ostentación y se empieza a ver como símbolo de desarrollo.

Por ese entonces los mercaderes y prestamistas se sentaban en bancas en las plazas públicas, para realizar sus “transacciones” y cuando por causas reales o aparentes perdían todo, las autoridades les rompían las bancas, de ahí toman su nombre los conceptos de; banca y banca rota.

Las ciudades italianas son las precursoras de la banca moderna. En Venecia surgió el primer banco privado por ahí del año 1171.
Ya para estas fechas la polémica no giraba en torno de si la usura debiera o no permitirse, sino cual debiera ser una tasa "razonable".








Es entonces que inicia un nuevo fenómeno mercantil. 
Debido a que los comerciantes empiezan a hacer negocios con personas cada vez mas retiradas geográficamente, y ante la imposibilidad de trasferir dinero físicamente surge la “letra de cambio” que aplicaba de la siguiente manera:

Para simplificar la operación de compra venta de un producto, se elaboraba un documento que el comprador daba al vendedor, para que este hiciera el cobro en su nación de origen, estas “letras de cambio” llevaban fecha aplazada, con el fin de dar tiempo a que se vendieran los productos y se trasfiriera el capital.

Pero los comerciantes ávidos de cobrar su dinero, vendían estas “letras” a un precio menor a otro comerciante, quien a su vez esperaba el vencimiento para cobrarlas, y así conseguía una ganancia sin prácticamente mover un dedo. Este negocio llego a retorcerse tanto, que pronto apareció una clase de negociantes que preferían comerciar letras de cambio que mercancías reales. Es decir la usura en su más alto nivel. Estos sujetos con el paso de los años vendrían a convertirse en los actuales banqueros.

Mis abismales diferencias con estos malandrines de cuello blanco, me ha llevado a varias sacudidas económicas, ya que mi inexistente congruencia financiera y su insaciable apetito usurero, son una desleal y explosiva combinación para mis recursos, lo que me ha colocado como miembro “distinguido” de ese lugar tan parecido al Mictlan mexica, llamado Buró de Crédito. Es decir según sus valoraciones agiotistas; este quien escribe, es persona non grata en su indecente club Master Card.

Nuestros reiterados conflictos en más de una ocasión han tenido que ventilarse con abogados de por medio, de donde obviamente el contrincante mas raspado siempre ha sido su servidor, salvo en una ocasión, que si bien apenas fue un modesto logro en estas batallas, la resolución me supo a gloria.

Actualmente estoy en medio de un nuevo trance, por un cargo en mi cuenta que considero indebido, así que acudí a la CONDUSEF (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros). 
Debo reconocer que al principio con mínimas esperanzas de ser auxiliado, pero en la primera entrevista con el funcionario asignado, mis flacas esperanzas se trasformaron en nulas, ya que de entrada el empleado me comentó, que ellos solo tenían oficio conciliatorio en la confrontación,  ya que no tenían poder sancionador, tal declaración me la receto sin ruborizarse siquiera, pero sin perder su enorme sonrisa extraída del catálogo federal de sonrisas.

Le he dedicado varias bilis a este proceso que no acaba de concluir. Pero a pesar que el monto es relativamente poco, yo le voy a seguir hasta agotar todas las instancias.

Pero regresando a la encomienda inicial, resulta que precisamente se trataba de la misma Institución bancaria a la que fui asignado para realizar el cobro del aguinaldo adelantado.

Por lo que después del respectivo y aromático cafecito mañanero, me dirigí a la sucursal bancaria, que como buen sábado estaba a reventar. 
Ungido de paciencia Jobiana, espere por más de una hora en aquel infierno claustrofóbico, cuando por fin llegue a la ventanilla, estire el chequecin debidamente endosado, junto a mi identificación –que aquí entre nos, la foto no me hace nada de justicia- casi de inmediato la voz del otro lado, me indico en un tono mucho más cercano a la burla que a la disculpa: 
El cheque viene marcado con la leyenda “no negociable” por lo que no puede endosarse el pago.






Me lamenté –en las dos acepciones- por no haber revisado ese detalle. Pero como no acostumbro descartarme en el primer intento, me encamine con el gerente de la sucursal, quién me recibió después de una fila similar a la anterior.

Tras exponerle el problema y argumentando que yo era cuentahabiente del Banco, y que algún beneficio debía tener eso, le solicité me apoyara autorizando el cheque para poderlo cobrar.
Le mostré el documento y mi tarjeta – demostrándole así, lo que le acababa de mencionar- la miró, tecleó discretamente, supongo que mi nombre o mi número de cuenta, y pude advertir que sus dudas iniciales desaparecieron, y sonrió con mueca similar a la del cajero, devolviéndome el cheque y  mi tarjeta, “disculpándose” de no poder “ayudarme”.

Mis diferencias con estos sujetos, han tenido intercambios verbales mucho más anecdóticos que estos, varios de ellos francamente divertidos y sustanciosos. Pero esta vez la derrota me llevo a incumplir  la misión a la que fui comisionado. Por lo que “El buen fin” tendrá que esperar una mejor ocasión para hacerse de las prestaciones de Estrellita Marinera.

Y en lo que respecta a mis diferencias con los usureros, baste citar al poeta de la canción mexicana:




“Arrieros somos y en el camino andamos”.












octubre 30, 2011

La morada de todos los Dioses



Hay un hilo de oro desde el mundo precolombino, y es un hilo que se inserta dentro de nosotros y, a base  de su propio desarrollo, va creando nuestro  personal mundo de imágenes.


Ricardo Martínez




Más de una vez he tenido conflictos verbales, por mi terco empeño en desvalorizar el nacionalismo, me encanta esparcir ácidos comentarios sobre las ceremonias escolares de los lunes, y lo cursi que me suenan las tonaditas patrioteras que se canturrean al pedazo de tela tricolor, que pomposamente llaman “lábaro patrio”. Esta socarrona crítica no es de a gratis, cualquiera que haya leído un poco de historia universal entenderá lo peligroso que suele ser, toda esta parafernalia nacionalista que nos tatúan desde la más tierna infancia.

Pero como todo mexicano que haya pasado por las aulas de la educación básica, conservo residuos de la brutal quimioterapia nacionalista a la que somos expuestos todos los párvulos, de donde quizá el surco más evidente; sea mi fervor por las culturas prehispánicas.

Incluso este entusiasmo me permitió acercarme a lo que hoy por hoy considero como la mejor –quizá la única- cualidad, que reposa en este homínido bloguero, me refiero orgullosamente al sano escepticismo.
Tendría yo alrededor de catorce o quince años, edad en la que andamos buscando afanosamente de donde somos, y como pá que servimos. Y como para ese entonces las sobrenaturales historias bíblicas, donde un hombre hecho de barro cobraba vida,  me parecían poco creíbles, gracias a la aparición del buen Carlitos Darwin en mis clases de ciencia naturales. Opte por patrañas más trepidantes.

Por aquel entonces mantenía yo, cierta adicción por los denominados “fenómenos paranormales” me encantaba leer sobre: el triángulo de las Bermudas, la telequinesis, los viajes astrales, la reencarnación, las profecías de Nostradamus, la astrología oriental y un buen número de  etcéteras mas.

Al año de regodearme en esta “cultísima” bibliografía, cayó en mis manos una revista donde aseguraban que los Mayas habían logrado tal esplendor, gracias a que visitantes del espacio exterior los habían dotado de conocimientos esenciales para su desarrollo. Y desde luego venía la famosa imagen tan difundida por estos mercachifles, donde sin rubor alguno afirmaban que; el soberano maya, K’inich Janaab’ – es decir Pakal- aparecía sentado en una nave espacial.


Pakal es su viaje al inframundo


Estas aseveraciones bastaron para que herido en mi dignidad Maya-Tenochca tirara a la basura todo mi material celosamente adquirido en ese tiempo; Si bien el libro “El mensaje de los dioses” de Erich Von Däniken, sobrevivió clandestinamente en mi pequeña biblioteca, pero hace unos meses en la última mudanza quedo al descubierto, por lo que desde entonces, yace –espero- en las catacumbas de lo inservible.

Precisamente por este antecedente me es grato enterarme que hace algunas semanas, se descubrió una plataforma durante los trabajos arqueológicos del Templo Mayor, máximo centro ceremonial del México prehispánico, ubicado aquí en “El ombligo del mundo” o pá no sonar tan presuntuoso llamémosle; “La ciudad de México Tenochtitlán”.

Al parecer se trata de una plataforma circular elaborada en piedra de tezontle y que aparentemente, bien podría ser uno de los cinco cuauhxicalco o edificios ceremoniales, que enmarcaban la plaza principal. Lo más palpitante del asunto, es que este recinto bien podría albergar los restos de algunos tlatoanis –gobernadores mexicas-.

Según las crónicas de Bernardino de Sahagún en “Historia general de las cosas de Nueva España” el fraile describía que en ciertas ceremonias un sacerdote bajaba desde lo alto, con una xiuhcoatl -serpiente de fuego- misma que depositaba en una plataforma en la parte baja frente al Templo Mayor, ubicación que coincide con la plataforma encontrada, la cual posee a manera de clavos arquitectónicos, unas bellas esculturas de cabezas de serpiente empotradas a todo su rededor, elaboradas algunas en toba y otras en basalto de hasta 45 centímetros de largo.













    






Me mantendré a la espera de manera impaciente -debo reconocerlo- para poder visitar este nuevo hallazgo, tal y como me sucedió con la más reciente pieza que ya tuve la fortuna de admirar en el  museo del Templo Mayor. La adorada madre que da nacimiento a todo lo que existe en el universo –animales, plantas, humanos, la luna y el sol - pero también como el ser atroz, que los devora en el momento de la muerte, me refiero a la extraordinaria diosa Tlaltecuhtli. Quien además surge con la proeza arqueológica de haber recuperado parte de sus colores originales, la bella deidad del inframundo mexica me recibió hace unos meses orgullosa, en todo su majestuoso y colorido esplendor.



Lapida cuadrangular de 4.19 por 3.63 metros


Supongo que más de uno –de mis cuatro lectores- comentará; “Que carajos sucede en este blog ateo, que frecuentemente se habla de seres quiméricos” y la neta tendrán razón, pero tratando de defenderme de lo indefendible, argumentaré que; me gana la inoculación nacionalista de la que fui objeto en mi niñez ¿Qué le puedo a hacer?

Todo este manoseo de seres divinos me acerco al recuerdo de un delicioso poema de Eduardo Casar, que me gusta bien harto y como la ocasión se facilita pá compartirlo; aquí va:




Dioses que no


Los dioses descontinuados andan entre los hombres.


Y van lentos, felices, desempleados. Paseando
de la manera más soberana y mas irresponsable,
sin rayos en las manos. Sin tener que inventar
ni venganzas ni tramas.


Se toman su cerveza en el café de la esquina.
Y escriben versos, a veces, donde cuentan
los verdes de los arboles.


A veces una uña
les recorre la espalda:
es el miedo, trasparente y helado,
de que los hombres vuelvan
a creer que si existen.




Después del "breviario cultural" continuemos:

Si bien como confesé en párrafos anteriores, mi ignorancia lectora me llevo por caminos que me alejaban de la “sacrosanta” ciencia, debo también revelar –con rubor en las mejillas- que fui lector de Carlos Castaneda. Aun recuerdo la conmoción que me causo leer las peripecias que supuestamente el autor vivió al lado del chamán Don Juan, en el ya remoto libro “Las enseñanzas de Don Juan”. Quien lo haya leído, seguro estará de acuerdo que al concluirlo uno ansía viajar –en sentido literal y metafórico- al territorio del dios peyote (Lophophora williamsii) y comulgar con tan venerada cactácea.


"la planta que hace que los ojos se maravillen"


Debido a los muchos kilómetros que separan a México Tenochtitlán, del desierto mexicano el viaje lo tuve que posponer por varios años –demasiados quizá- pero como dice el dicho: “No hay plazo que no se cumpla, ni …” hace algunos años enfile mis pasos al norte, rumbo al mágico “Real de Catorce” y esencialmente a Wirikuta, principal centro ceremonial de los Wixaritari o Huicholes.

Cuando ya te encuentras en pleno altiplano mexicano, con rectas interminables y paisajes de una bellísima desolación, te topas con Matehula, ciudad norteña de la cual me es inevitable hacer mención de lo que cualquiera puede observar a orilla de carretera.




Comuneros que debido a la vergonzosa miseria en la que apenas sobreviven, se ven forzados a vender animales silvestres, muchos de ellos en peligro de extinción y los ofrecen no al mejor postor sino, muy seguramente al único postor que se acerque, ya que la competencia entre ellos es lastimosamente cruel. Es un problema muy complejo donde se involucran mafias delincuenciales y gubernamentales, amparados bajo una corrupción e  impunidad, que les permite lucrar libremente con la miseria de la gente.
Les comparto aquí “Carretera del Norte” corto ganador de la Palmita de oro del 12° Tour de Cine Francés en México, que manifiesta en poderosas imágenes lo que sucede precisamente en esta zona.


Puestos de venta de diversas especies


Una vez pasando Matehuala, se encuentra a tiro de piedra Real de Catorce; que es una porción serrana dentro de un macizo montañoso de unos veinte por cincuenta kilómetros, que sin bien es pequeño es una de las sierras más altas del altiplano (sus cumbres rebasan los 3000 metros). Aunque Real, tiene fama de pueblo fantasma, en realidad nunca ha estado abandonado aunque lo parece, ya que sus poco mas de mil residentes apenas hacen bulto, en un pueblo que por sus dimensiones bien podría ser un lugar de más de 15 mil.


Mujer en una calle de Real de Catorce


Me queda claro que nunca podría describir a Real de Catorce con suficiente justicia, así que voy a trascribirles, lo que nos escribió Mercedes Aquino una de sus privilegiadas moradoras:


“La conversación, los amigos de otras partes, eso también me gusta de mi pueblo. Cuando has sido viajero, cuando tus ojos han visto otros horizontes, te queda para siempre una nostalgia del movimiento y que mejor manera de seguir andando que a través de la gente que nos visita. 


Real es tan especial que llegamos de todo el mundo, aunque muchas veces nos preguntamos cómo fue que el destino nos trajo hasta aquí. He conocido japoneses que siguen la tradición huichola, una suiza ranchera, danzantes aztecas casados con europeas, un lapón cuyos abuelos vivieron todavía en los tipis tradicionales de Finlandia, antes de que el alcohol llegara para casi acabar con las tradiciones.


He conocido drogadictos en viaje de purificación y purificados en viaje de perdición. He conocido artistas, intelectuales, campesinos, una cabaretera entrada en años que cuenta chistes excelentes, un regio encantador, un canadiense ambientalista (por cierto, gracias por el salmón). Un feo y triste millonario en crisis que no aguantó aquí ni veinticuatro horas y salió huyendo de este pueblo pagano. Modelos anoréxicas y ancianas locas; practicantes de yoga; un maori que se quitó la camisa para enseñarme sus tatuajes, un yucateco iluminado por los ácidos que introdujo en su cerebro, una alemana ecologista, varios italianos locos perdidos, un arquitecto guapo y una maestra de ballet excepcional, unos corredores de motocicletas alcohólicos, una siciliana ninfómana que casi termina con un par de matrimonios catorceños; una mujer mayor que huele a pipí de gato, un músico triste que toca el chelo maravillosamente, un surfista que todo el tiempo tiene frío aquí; una ejecutiva de alto nivel pretendiendo escapar por unas horas de la angustia que le provoca conservar su lugar; un grupo de estudiantes de fotografía que compraron unas imágenes para entregarlas de tarea; una tarotista oaxaqueña que vive en París, un niño ángel con sus rizos de oro y una maga que en las mañanas toca su flauta lakota. Y todos ellos, inevitablemente han caído bajo el influjo de Real”.





Túnel Ogarrio

Real es solo una pequeña parte del territorio sagrado del pueblo Wixarika, que en su peregrinar recorre esta vasta y hermosa región, para recolectar el hikuri (peyote) y dejar sus ofrendas. Anteriormente había ya escrito aquí sobre ello.


Wirikuta “El corazón de la vida” consta de más de 140 mil hectáreas, una extensión de incalculable riqueza cultural y natural. Wirikuta es parte de los Sitios Sagrados Naturales (UNESCO 1988) y  está próxima a ser declarada; Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad. 

La empresa Canadiense First Majestic Silver, en busca de oro y plata finiquitó la adquisición de 6,327 hectáreas que contienen 22 puntos de exploración de la antigua mina de Real de Catorce. Esto pone en grave riesgo a Wirikuta, en la entrada a la mina aparece un cartel de la First Majestic Silver donde asegura que la mayor parte de las acciones de exploración se llevará a cabo en zonas subterráneas y probablemente no serán vistas; sin embargo, algunas labores pueden llevarse a cabo desde la superficie. De cualquier modo, toda exploración requiere permisos y normas jurídicas, y existen una serie de inconsistencias, no hay trasparencia en las declaraciones, y al parecer ningún plan de explotación subterránea ni para desviar los flujos hidrológicos subterráneos, eso sin contar con el otro gravísimo problema que empobrece a la región me refiero a la plaga que resultaron ser las jitomateras agroindustriales,  quienes están desmontando las tierras donde crecen cactáceas protegidas por las leyes mexicanas incluido el peyote.







Como siempre sucede en estos casos, existe la otra versión que es diametralmente opuesta; el Ing. Juan Carlos González, vocero de la minera explicó en entrevista que: 

“La minería actual es una minería moderna que se rige por una reglamentación estricta; no son destructivas y se vuelven proyectos que protegen al medio ambiente y son una oportunidad de vida con un importante beneficio social. Que el proyecto tendrá una inversión aproximada de 100 millones de dólares, de donde se desprenderán dos mil empleos directos e indirectos”.

Si bien es cierto que tales argumentos neoliberales los hemos escuchado reiterativamente en casos similares, y a pesar que tal sistema económico es obvio que ya dio de sí -basta mirar al mundo para corroborar su innegable fracaso- sin embargo los devastadores parecen no tener llenadera.
Pero todo lo expuesto, solo son blandengues argumentos para los depredadores económicos, esos que solo saben de "inversiones estratégicas y sustentables" –léase todo páca nada pálla-.

Realmente; ¿en que benefician al país estos proyectos? mismos que no generan desarrollo, solo empleos inseguros y mal remunerados.


Sin embargo oigo cada vez menos voces preocupadas por estos temas, pareciera que el sistema neoliberal se ha infiltrado impúdicamente en la academia, lo que me hace especular que las nuevas generaciones han perdido aquel axioma que expresara el ex presidente chileno Salvador Allende, en aquel añejísmo discurso en la Universidad de Guadalajara:


"Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica"


Me da la impresión que actualmente muchos jóvenes se están desentendiendo de su papel contestatario y cada vez asumen mas posiciones acomodaticias en el actual sistema, ya sea por necesidad o desinterés.

Por eso y porque no me gusta como está organizado el mundo, y porque siempre me sentiré mucho más cercano a los pueblos indígenas por encima –muy por encima- de los grandes capitales. 

Y porque inevitablemente siempre acabo del lado de la defensa de las causas perdidas, y porque al igual que Joan Manuel Serrat, creo que: “Sería fantástico… que no perdieran siempre los mismos; y que heredasen los desheredados”.


Y porque me encantaría que mis hijos, mis sobrinos, mis nietos, y bisnietos, pudieran mirar los mismos paisajes, que yo tuve la fortuna de admirar, por eso mismo, desde aquí me pronuncio en defensa de Wirikuta la región del peyote... la morada de todos los Dioses.


Y para finalizar una probadita de la marcha del pasado jueves 27, en apoyo al pueblo Wixarika -se pronuncia "huirrárica"-